Rodrigo Ibarra Gaona, llegó al colegio en Kinder y egresó de 4° Medio en el año 2011. Recuerda su etapa escolar “ como un periodo de alta exigencia académica y valórica que forjó su perfil profesional. Destacó que aquí conoció a grandes amigos, con quienes ha formado una familia, en la que todos se apoyan y crecen juntos. Además, señaló el rol clave de su profesora jefe, Verónica Farías, en momentos complejos de su vida.
Es arquitecto y fundador de “Vikal Arquitectura”, una oficina en la que apoya y enseña a los estudiantes, como un homenaje a su madre, que es profesora. Actualmente mantiene una estrecha relación con el Colegio Rauquén, gracias a una iniciativa que impulsa junto al orientador Francisco Molina: recibe a estudiantes interesados en la carrera de arquitectura en su oficina, para mostrarles su trabajo, resolver sus dudas sobre el campo laboral y guiarlos en un ejercicio práctico de diseño.
Sobre su vocación, su mayor Influencia fue su padre (arquitecto y constructor), a quien observaba, admiraba, y trabajó junto a él en sus primeros proyectos cuando era muy joven. En una salida pedagógica, visitó el Club de la República. Lo que aprendió y conoció ese día, fue un instante clave, que le permitió reafirmar su vocación a los 16 años.
Su transición desde el colegio a la universidad en Enseñanza Media, fue sencilla, gracias a las herramientas que aprendió en este establecimiento, como el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo.
Como ex alumno, invita a los estudiantes a Inspirarse en la frase “si no vives para servir, no sirves para vivir”, para prestar apoyo al prójimo y protegiendo el entorno. Además, confía en que las nuevas generaciones tengan una convicción inquebrantable y motiva a actuar con “esa pasión que también es cordura” y a formarse como profesionales exigentes, íntegros y rigurosos.







